¿Qué pasaría si digo algo equivocado? ¿Y si me preguntan y no se cómo responder? ¿Qué pasaría si la situación se torna insoportablemente extraña? Todos nos hemos hecho estas preguntas, pero la confianza no llega por casualidad: viene de la preparación.
El Evangelio para los Musulmanes es un llamado directo, pastoral y profundamente personal a redescubrir la confianza en el poder del evangelio para salvar a todo aquel que cree—incluso a los musulmanes. Thabiti Anyabwile comienza exponiendo la confusión común, incluso entre cristianos, acerca de si musulmanes y cristianos adoran al mismo Dios. Como señala el prólogo, esta confusión puede oscurecer el corazón del evangelio y diluir la claridad necesaria en la misión. Para Thabiti, quien personalmente experimentó una conversión desde el islam al cristianismo, la claridad sobre la identidad del Dios trino es indispensable para la fe y para la evangelización fiel.
El autor responde a una inquietud frecuente: “¿Cómo les predico a los musulmanes?”. Su respuesta es contundente: no existe un evangelio especial para ellos. El cristiano ya posee todo lo necesario: el mensaje de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Su objetivo no es enseñar técnicas apologéticas, sino renovar la confianza en que el evangelio es suficiente, poderoso y eficaz. Explica que el temor del creyente no surge de ignorancia, sino de falta de confianza en el poder transformador del mensaje.
A través de su testimonio, Thabiti narra cómo, siendo un joven lleno de enojo, militancia y celo islámico, comenzó a cuestionar las enseñanzas del islam a partir de inconsistencias internas y de los propios textos del Corán que avalaban la autoridad de la Biblia. Sin encontrar solución al problema del pecado ni seguridad de perdón, finalmente Dios lo confrontó mediante la predicación de la Palabra, llevándolo al arrepentimiento y a la fe en Cristo. Su historia confirma que el evangelio no conoce límites culturales ni religiosos.
El libro invita al cristiano común a confiar en el mensaje que ya posee, a amar con valentía a sus vecinos musulmanes y a participar, con humildad, en la obra de Dios entre ellos.